jueves, 28 de julio de 2011

Consecuencias del consumo de de alimentos transgénicos para la salud humana y bioética


Los genes son segmentos de
ADN que codifican las proteínas necesarias para el desarrollo y la actividad biológica de todo ser vivo. Algunos genes dirigen la síntesis de una o más proteínas, en tanto que otros tienen funciones reguladoras (controlan la actividad de otros genes). Las proteínas son específicas de cada especie, y cada una cumple una función determinada en el organismo. Pueden ser enzimas que catalizan reacciones bioquímicas, hormonas, inmunoglobulinas, transportadoras del oxígeno o de otros compuestos (como la hemoglobina), o desempeñar otras funciones biológicas vitales. Estas funciones están determinadas no sólo por su composición química sino por la forma en que se pliegan, absolutamente clave en la definición de su cometido.

En base a lo anteriormente expuesto y a la gran influencia que sobre nuestros días ejerce la biotecnología con el fin de orientarnos hacia un futuro lleno de innovaciones en el campo citomolecular, se hace necesario enmarcar este tema dentro de los principios no solo científicos, sino también bioéticos relacionados con la manipulación y alteración de la estructura básica natural de materia orgánica indispensable para la vida humana como lo son los alimentos.

El cultivo de transgénicos supone incremento del uso de tóxicos en la agricultura, contaminación genética, contaminación del suelo, pérdida de biodiversidad, desarrollo de resistencias en insectos y ‘malas hierbas’, riesgos sanitarios y efectos no deseados en otros organismos. Los efectos sobre el conjunto de los seres vivos son irreversibles e imprevisibles.

Dicho esto y basados en la evidencia científica de la manipulación de alimentos transgénicos se hace necesario identificar la representación benéfica hacia la vida de dicho avance biotecnológico, con el objetivo de verificar los propósitos y la correcta utilización de dichos alimentos en la población en general.

A partir de este momento, se han obtenido cerca del centenar de vegetales con genes ajenos insertados, que se encuentran en distintas etapas de su comercialización, desde los que representan ya un porcentaje importante de la producción total en algunos países hasta los que están pendientes de autorización.




SITUACION DEL PROBLEMA



En la actualidad la modificación genética de plantas, animales y otros organismos se ha intensificado y ha permitido el desarrollo de métodos cada vez más avanzados. El cultivo de los vegetales transgénicos a escala comercial comenzó en 1996 y en este momento predominan cuatro cultivos de este tipo: la soja, maíz, colza y algodón y representan ya un porcentaje significativo del total plantado para esa especie. Algunos otros, como la calabaza o la papaya, se encuentran en un estadio poco más que experimental, mientras que el tomate resistente al ablandamiento ha dejado de cultivarse prácticamente por falta de interés comercial.

Actualmente no se han realizado estudios humanos clínicos que analicen la seguridad y/o toxicidad de los alimentos modificados genéticamente (OGMs). Más aun, pocos estudios se han realizado en animales y muchos de estos estudios muestran resultados conectivos. Aun más sorprendente, es el hecho que los artículos publicados sobre OGMs reconocen la gran falta de información sobre la segundad y/o toxicidad de muchos productos que diferentes compañías biotecnológicas colocan en el mercado. Los diferentes reportes científicos disponibles solo dan una leve indicación de los efectos adversos que los OGMs pueden o no pueden poseer. Sin embargo, las principales preocupaciones incluyen el desarrollo de alergias, desarrollo de resistencia a antibióticos, y toxicidad. En los últimos años, se ha dicho que Los Organismos Genéticamente Modificados o transgénicos, han alterado la naturaleza, han alterado la vida, la han desafiado y han obtenido variedades que la propia naturaleza no podría producir en un ciclo normal. Los consumidores le temen a eso, temen las eventuales implicancias, mutaciones, degeneraciones, alergias, afectación al ecosistema, etc.

Igualmente, en los últimos tiempos se ha generado una gran discusión filosófica sobre la naturaleza, sobre las características de estos nuevos productos, ya que no pueden ser considerados igual que los organismos vivos naturales pero tampoco son equivalentes a otros productos tecnológicos como los fármacos, hay síntesis más artificiales. En el fondo el tema principal de esta discusión es la artificialidad, las técnicas que han producido cosas artificiales, que la naturaleza no fabrica, debido a que esto conlleva un proceso de transferencia genética que en los transgénicos no se dan espontáneamente, sino que hay una intervención directa, intencional y eso es lo que los convierte en productos tecnológicos, por eso se ocasionan daños que no se han marcado.

Por lo anteriormente expuesto las grandes potencias mundiales y principales cultivadores de productos transgénicos han creado leyes y regímenes con el fin de controlar de manera adecuada este tipo de alimentos, tomando en cuenta desde su producción e investigación hasta su comercialización, etiqueta e introducción de estos productos en los mercados mundiales. Se han realizado principalmente tres instrumentos internaciones relacionados con los OGMs: Declaración de Río de Janeiro, en donde se realiza un principio precautorio en donde lo fundamental es la de detección precoz de todos los peligros para la salud y el medio ambiente mediante una investigación multidisciplinar y sincronizada basada en la relación causa - efecto. Sin embargo, este marco conceptual de la prevención fue eliminado en el Protocolo de Bioseguridad (del año 2000); Convenio sobre Diversidad Biológica, en el cual se establecieron que la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, mediante, entre otras cosas, un acceso adecuado a esos recursos y una transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos recursos y a esas tecnologías, así como mediante una financiación apropiada; Protocolo de Cartagena: Es el primer Tratado Internacional que reconoce los organismos modificados genéticamente como una categoría separada de organismos que requieren un marco regulador específico. Establece las bases de una legislación internacional sobre el movimiento transfronterizo de OGM, hace referencia principalmente a los mecanismos de notificación por adelantado por parte del exportador y al consentimiento que concede un país importador de semillas u otras muestras vivas derivadas de manipulación biotecnológica, antes de permitir su tránsito transfronterizo, detalla los requerimientos para la evaluación y gestión de los riesgos, las medidas de emergencia, el manejo, transporte, etiquetado e identificación del material. Sin embrago, resulta insuficiente ya que sólo abarca a los organismos "vivos" modificados, quedando excluidos los productos derivados de organismos transgénicos, productos transgénicos farmacológicos e insumos agrícolas transgénicos.

A pesar, de los diferentes estudios que se han venido realizando sobre alimentos modificados genéticamente cubren solo algunos efectos sobre la salud humana, se necesitan un mayor número de estudios completos que determinen la capacidad e intensidad de la transferencia genética a humanos. Más aun, un mayor número de estudios a largo plazo se necesitan para poder identificar los efectos a largo plazo de la producción y consumo de OGMs, así como las diferentes implicaciones que el consumo de OGMs tiene sobre la salud humana. Hasta que haya un adecuado número de estudios que verifiquen estos efectos, conclusiones definitivas sobre el riesgo que los OGMs tienen sobre la salud humana no puede ser hechas.


RESULTADOS

Al extraer, del producto de la revisión bibliográfica hecha, los aspectos preponderantes, relacionados con los productos transgénicos y la implicación de los mismos en la salud de humana encontramos, efectos negativos, comprobados a partir de decenas de estudios en animales, grandes riesgos vinculados con dicho tema tales como: infertilidad, desregulación inmune, envejecimiento acelerado, desregulación de genes asociados con síntesis de colesterol y regulación de insulina, cambios en el hígado, riñones, bazo y sistema gastrointestinal.

Igualmente diversos estudios en animales muestran una sobrerregulación de citoquinas asociadas con asma, alergia, e inflamación. Se evidencio, la estructura y la función del hígado alteradas, incluyendo metabolismo alterado de carbohidratos y lípidos, al igual que cambios celulares que podrían conducir a la aceleración de; envejecimiento y posiblemente llevar a la acumulación de especies reactivas de oxígeno (ROS). También se han documentado cambios en riñón, páncreas y bazo. Un reciente estudio de 2008 vincula al maíz modificado genéticamente con infertilidad, al mostrar una disminución significativa en la descendencia a través del tiempo y un peso significativamente menor de la carnada en ratones alimentados con dicho producto. Los estudios también muestran daños intestinales en animales mantenidos con transgénicos, que incluyen el incremento de células proliferativas y disrupción del sistema inmune intestinal. También se ha demostrado que los alimentos modificados genéticamente (OMGs) pueden causar problemas alérgicos vía dos formas: pueden contener un alergénico conocido o pueden contener proteínas con potencial alergénico desconocido que puede causar el desarrollo de una alergia en una población. Diferentes estudios han mostrado que alérgenos trasferidos de otros organismos a OGMs pueden causar una reacción alérgica en personas que presentan alergias alimenticias. Por ejemplo, soya transgénica que contenía un gen insertado de una nuez Brasilera mostró que ocasionaba reacciones alérgicas en personas alérgicas a esta nuez Brasilera pero que no tenían historia de ser alérgicos a la soya tradicional. Afortunadamente, esta soya transgénica no se encuentra disponible comercialmente. Sin embargo, hay otros OGMs que se encuentran comercialmente disponibles y que puede causar reacciones alérgicas severas en personas, haciendo de extrema importancia el etiquetado adecuado que indique la presencia de OGMs en alimentos

Actualmente existe una gran preocupación sobre el consumo de leche producida por vacas que han sido tratadas con hormona bovina de crecimiento recombinada (rBGH). rBGH incrementa la producción de leche; sin embargo, las vacas sufren de un mayor número de enfermedades y condiciones médicas comparadas con vacas que no reciben rBGH. Igualmente se observo que debido a las similitudes genéticas entre bovinos y humanos, el factor de crecimiento-1 de insulina (IGF-1) aumenta en ambas especies. IGF-1 es un factor de crecimiento de insulina y sustancias similares que juega un rol importante en el desarrollo durante la infancia y en la incidencia de cáncer. IGF-1 en cantidades normales promueve el desarrollo normal durante la infancia y regula diferentes funciones vitales en personas de todas las edades. Sin embargo, en cantidades elevadas ha sido asociado con una mayor incidencia de diferentes tipos de cáncer incluyendo cáncer de mama, colon, y próstata.

Por otra parte, un estudio Británico hecho en humanos encontró que el material genético de soya modificada podía resistir el metabolismo intestinal y que el material genético podía ser encontrado intacto en muestras fecales. El diseño del estudio involucro sujetos saludables y sujetos a los que quirúrgicamente se les removió el colon y requieren el uso de bolsas colostómicas. Estos individuos recibieron alimentos hechos a base de soya modificada, y muestras fecales fueron tomadas y analizadas. En los individuos que no cuentan con colon se encontraron niveles altos de material genético. Típicamente se asume que cualquier alimento ingerido es digerido, desnaturalizado, y descompuesto a sus componentes básicos debido a las condiciones acídicas y a la maquinaria mecánica que tenemos en nuestro tracto digestivo; sin embargo, este estudio prueba lo contrario. En los individuos saludables se observo que el material genético fue completamente degradado por el colon. Este estudio demuestra que la parte inferior de nuestro tracto gastrointestinal (colon) juega un rol importante en la degradación de este material genético, pero también demuestra que las regiones superiores del tracto gastrointestinal están expuestas a este material genéticamente modificado. Esto es preocupante ya que nuestro tracto gastrointestinal es rico en bacterias que tienen la capacidad de intercalar el material genético dentro de su propio ADN, de tal forma que pueden ser modificados de una manera que no puede ser pronosticada. Esto podría tener implicancias en la sobreproducción de toxinas, alérgenos, activación de genes que codifican por diversas enfermedades, modificaciones genéticas, así como el desarrollo de resistencia a antibióticos.

Por su parte, el científico francés Giües-Eric Seralini, Director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen - Francia) en un estudio con células de embriones humanos sometidas a cantidades mínimas de Glifosato- Roundup (el herbicida con el que se rocía masivamente la soja transgénica) obtuvo con dosis mil veces inferiores a las recomendadas como seguras, la muerte de dichas células embrionarias.

Otro ejemplo de estudio en humanos, incluyó los pesticidas derivados de Bacillus thurínglensis (Bt), que son usados como control de pestes. Se realizo un estudio en trabajadores con diferentes grados de exposición (baja, media, y alta) a pesticidas derivados de Bt antes y después de un periodo de 4 meses de exposición. A pesar que Bt es una bacteria que esta usualmente en el ambiente y que aparentemente no ofrece riesgos a humanos, este estudio encontró que los trabajadores con exposición baja y media exhibieron un aumento significativo en los anti-cuerpos específicos IgG e IgE. Mientras que los trabajadores con la más alta exposición exhibieron una respuesta significativamente más alta a estos dos anti-cuerpos que han sido relacionados con el aumento de sensibilidad a diversas alergias. Más aun, una bacteria muy similar a Bt, es la conocida Bacillus anthracis que es el agente que causa ántrax y que también puede producir esporas que una vez inhaladas puede afectar el sistema respiratorio.

Por otro lado la asociación médica refiere el reciente estudio de la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos, que analizando 13 años de cultivos transgénicos muestran que éstos tienen menores rendimientos y concluyen que en este aspecto, tampoco muestran ninguna ventaja, por lo que nada justifica el serio riesgo para la salud en las áreas de toxicología, alergia y función inmune, salud reproductiva y salud metabólica, fisiológica y genética que representan los transgénicos, por lo que lo mejor sería aplicar un estricto principio de precaución en cuanto al consumo de alimentos genéticamente modificados.


DISCUSIÓN

Muchos de los productos transgénicos han sido incorporados bajo principios infundados por las grandes compañías que manipulan y monopolizan la tecnología, y por ende, la producción y el precio. En este momento, en lugar de obtener beneficios, la comunidad se ve enfrentada a posibles daños ecológicos, hambruna y sobre todo problemas relacionados con el estado de salud que para colmo afecta de forma directa a los habitantes de los países económicamente menos favorecidos del mundo debido a que son ellos los primeros en asumir un gran riesgo de alteración biológica por sobreponerse al problema de pobreza y hambre que enfrentan.

El pilar en que se fundamenta su producción carece de sustento, ya que centra en un interés económico y carencia de beneficio social. En un principio se crearon como solución a la hambruna del mundo, pero en estos momentos, se produce más comida por habitante que en cualquier era de la humanidad. Esto nos hace pensar que el problema no es de falta de alimento, sino de distribución equitativa entre las sociedades. Otro aspecto importante de la biotecnología transgénica pretende lograr una reducción de costos, pero en la realidad sucede lo contrario, debido a que esta es costosa y monopolizada, pero es casi obligatoria en algunos lugares del mundo, ya que la fumigación y la utilización de algunos químicos para controlar plagas e insectos, que atacan los cultivos naturales, están siendo prohibidos por las multinacionales dueñas de las patentes de los productos transgénicos, obligando al campesino a utilizar cultivos con semillas modificadas que son más costosos que el cultivo natural ,pero que representan la única opción viable de sustento de su modo de vida y que de esta forma tienen una injerencia directa sobre la salud del consumidor.

El otro principio clave en los transgénicos es el beneficio directo sobre la economía del país que comercialice dichos productos, debido a que estos, por su ingeniera representan uno de los principales pilares de crecimiento y productividad nacional; lo cual supone un aumento de la calidad de vida saludable de sus consumidores, sin embargo, algunas investigaciones han demostrado que el rendimiento de los cultivos modificados genéticamente no es significativamente mayor al de los cultivos naturales, pero si es más costoso para el campesino. Esto hace pensar que aunque aumente la producción, se disminuirá la utilidad por el aumento de los gastos y además se pondrá en riesgo la salud de las personas por alteración y desequilibrio en la homeostasis biológica de dichos individuos.

Este conjunto de aspectos ponen en duda el carácter humanitario que deberían tener los alimentos transgénicos, pero colocan en manifiesto grandes brechas e interrogantes que tienen que ser analizados, interiorizados, entendidos en el contexto de riesgo beneficio y combatidos con una mayor oposición y participación comunitaria en la vigilancia de las multinacionales dueñas de las patentes que deberían ser libres para beneficio de la humanidad.

Es por esto que preguntas como las posibilidades de daños a futuro en la estabilidad y adecuado desarrollo de los ecosistemas, efectos secundarios a la salud humana y las diferentes implicaciones económicas son algunas que se deben contestar antes de que los productos transgénicos invadan totalmente el mercado mundial, para poder implementar acciones preventivas y que mejoren la calidad de dichos productos, buscando siempre el máximo beneficio, en cuanto a la integridad biopsicosocial de la salud del individuo, definida por la OMS.

Lo anterior, sería el reflejo del beneficio que se espera de dichos producto genéticamente modificados en cuanto a la solución y/o contención de problemas íntimamente relacionados como lo son de ámbitos en problemas, como el económico, social, mercadeo y salud, debido a que la alteración en cualquiera de ellos genera indiscutiblemente una modificación parcial o total del concatenante próximo.

A pesar de la gran mayoría de factores involucrados en la desacreditación de la utilización de la biotecnología para realizar la modificación genética de diversos alimentos, no se debe dejar de un lado algunos beneficios considerables para la comunidad, que si se manejan adecuadamente, incrementarían la calidad de vida de los habitantes de muchos países que realmente necesitan solucionar problemas de alimentación y desnutrición.

Algunos de esos beneficios son:

Pueden llegar a lugares alejados por ser más duraderos; ser cultivados en condiciones extremas de frió, calor, lluvia o sequía lo que posibilitaría su producción en países áridos y con condiciones climáticas inestables, donde no existen las características necesarias para que dichos productos generen el rendimiento adecuado; se evitará la fumigación con algunos agentes que son extremadamente dañinos para la salud humana y el medio ambiente, y se mejoran los niveles de nutrición de las personas, ya que se incrementaran las propiedades nutricionales de los alimentos técnicamente desarrollados.

Claro está que dichos beneficios no han podido ser identificados en humanos debido a que la comercialización abierta de cualquier producto genéticamente modificado se encuentra aun muy restringida por organismos de vigilancia internacional tales como la FDA, con el fin de evitar aparición de complicaciones en el estado de salud de los consumidores, prefiriendo aumentar el tiempo de experimentación animal para de esta forma, evitar que sean seres humanos quienes sufran directamente las consecuencias de un mal manejo de un alimento transgénico.

Debido a la existencia de múltiples estudios en animales que han mostrado congruencia en la aparición de diversos efectos adversos en cuanto a la alteración en la salud, desencadenados por el consumo de alimentos transgénicos, que podrían ser extrapolados hacia la salud humana, con el hecho y como antecedente de que la mayoría de los estudios que se realizan en animales en diversos tipos de investigaciones, al ser aplicado a seres humanos en una fase más avanzada de estudio, arrojan datos muy similares, a los que se obtuvo previamente en animales y en base a un estudio que mostró que la Soja transgénica daña a los embriones humanos, realizado por el científico francés Gilles-Eric Seralini, Director del Comité de investigación e Información sobre Ingeniería Genética; es necesario hacerse un planteamiento frente a la utilización y comercialización de estos productos, para evitar precisamente las severas consecuencias de dichos alimentos.

Es aquí donde la bioética entra a actuar para cuestionar cual es el mejor ambiente para el desarrollo de nuevas tecnologías en alimentos y pone en balance las ideas de los sectores que apoyan o rechazan la producción y el uso de alimentos transgénicos y de esta forma promueve el conocimiento claro y libre de la información que encierran estos productos y que cada persona debe estar en todo derecho de conocer a fondo para tomar la decisión si hace o no uso de ellos.

El debate bioético sobre las especies transgénicas y su repercusión sobre la salud y el entorno del ser humano, debe partir de una crítica global frente a la visión en conjunto de riesgos y beneficios de la utilización y consumo de dichos organismos.

A partir de esto se busca un establecimiento de los límites a la actuación humana, impidiendo así la consideración de lo creado como un objeto siempre susceptible de apropiación. Como finalidad, se debe llegar a la promoción del bien común humano y ambiental, garantizando la inexistencia de cualquier implícito atentado o riesgo para la biodiversidad y la salud. Asimismo, debería garantizarse que van a ser tenidos en cuenta, de una manera especial, los intereses de los más necesitados de los beneficios de estas especies.

Es necesario hacerse una serie de cuestionamientos para tratar de evaluar la validez de estos productos como por ejemplo: Si estos alimentos son tan seguros, ¿por qué se opone la industria productora a que vayan etiquetados para que los consumidores puedan identificarlos y usar su criterio para decidir si los quieren comprar o no? Los argumentos en que se basan dichas compañías que se oponen al etiquetado donde se debería especificar las características físicas, químicas efectos adversos, deseables e indeseables de dicho producto para que de esta forma el transgénico no sea visto como un simple producto alimenticio, sino como una sustancia exógena al organismo con propiedades similares a las de un fármaco, es decir, el efecto biológico real demostrado, no son convincentes, ya que solo no confían en la total seguridad del producto que fabrican sino que demás juegan al mismo tiempo con las capacidades intelectuales del consumidor para poder protegerse de los efectos secundarios que produzcan sobre la salud de los mismos, utilizando los medios de comunicación como plataforma de lanzamiento ideales, sobre las cuales dichos alimentos cobran gran valor en todos los campos de la vida bio-social de un individuo.

Otra de las inquietudes importantes a realizar sobre este tema, surge al preguntarse por qué un gran porcentaje de los productos genéticamente manipulados, con tantos supuestos beneficios para la salud e integridad biológica de los consumidores humanos, no han sido puestos a prueba en modelos humanos y todavía se encuentran restringidos a la experimentación animal. No será que tantos efectos adversos y sumatoria evidente de posibles vinculaciones directas con cambios específicos o secundarios en la condición física y biológica de las personas, son la razón por la cual entidades de vigilancia internacional como la FDA (Food and Drug Administration) han decidido aislar y retardar la salida y pronta comercialización de dichos productos en poblaciones mundiales vulnerables a ser tomadas como conejillos de indias por la necesidad tan grande que representa para ellos, el uso formas de alimenticias baratas, de rápido acceso y que les permitan sobrevivir.

Lo anterior sumado al gran interés económico de los productores de dichos alimentos genéticamente manipulados y de los dirigentes de poblaciones tercermundistas, para quienes el bienestar general muchas veces se encuentra ubicado por debajo del bienestar personal, hacen de que la veracidad de la información mostrada de estos productos por medios masivos de comunicación, sea errónea, incompleta e incluso que ni siquiera se de a conocer sino que sea impuesta en planes masivos de beneficio social o de oferta de productos que puedan ser exequibles a la canasta familiar.


CONCLUSIONES


  • Nuestros miembros, la comunidad médica, y la comunidad científica independiente, deben recopilar estudios de casos potencialmente relacionados con el consumo de alimentos genéticamente modificados y los efectos sobre la salud, a fin de comenzar una investigación epidemiológica para examinar el papel de los alimentos GM sobre la salud humana, y a conducir métodos seguros para determinar el efecto de los alimentos GM sobre la salud humana.
  • Los médicos, deben de educar a sus pacientes, a la comunidad médica y al público en general para evitar los alimentos OGM cuando sea posible y proporcionar materiales educativos en relación con los alimentos modificados genéticamente y los riesgos para la salud.
  • Los médicos, deben conocer y considerar el posible papel de los alimentos OGM en los procesos de enfermedad de los pacientes que tienen bajo tratamiento y a documentar cualquier cambio en la salud de los pacientes cuando pasan de alimentos modificados genéticamente (GM) a alimentos no modificados genéticamente (no-GM).
  • Una moratoria sobre los alimentos genéticamente modificados, la implementación inmediata de pruebas de seguridad independientes de largo plazo, y etiquetado de alimentos GM, se hacen indispensables para la salud y la seguridad de los consumidores, los seres humanos.


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Funte: http://bioeticayuniversolibre.blogspot.com/2009/12/consecuencias-del-consumo-de-alimentos.html

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